Las redes sociales cambiaron la manera en que los negocios encuentran clientes.
Pero también crearon una confusión: pensar que una gran cantidad de seguidores automáticamente significa tener una comunidad.
No es así.
Un seguidor puede ver una publicación y desaparecer.
Una comunidad establece una relación.
Eso no significa abandonar las redes sociales. Al contrario: pueden ser excelentes herramientas para descubrir nuevas personas, comunicar ideas y generar interés.
La pregunta es qué ocurre después.
Cuando un negocio consigue que una persona se interese, necesita ofrecerle una razón para regresar.
Puede ser contenido.
Puede ser un programa de beneficios.
Puede ser una comunidad.
Puede ser un sistema de recompensas.
Puede ser una experiencia digital propia.
Ahí es donde la tecnología adquiere otro significado.
Ya no se trata simplemente de tener una aplicación porque "todos tienen una".
Se trata de preguntarnos:
¿Qué relación queremos construir con las personas que ya demostraron interés en nuestro negocio?
En My App® creemos que las redes sociales pueden ser el escaparate.
Pero una comunidad necesita un espacio donde pueda crecer.